Durante 2005, en el marco de la Ley Ovina, se elaboró un Documento Base que proponía establecer las estrategias y principales herramientas a implementar para posicionar a la carne ovina como la primera alternativa de diversificación de esta ganadería. A continuación, se relatan algunas de las definiciones más importantes, los avances y las estrategias a corto, mediano y largo plazo.
El nivel de desarrollo alcanzable por el sector ovino provincial depende del mejoramiento en la participación de la producción, industrialización y comercialización de carne. La diversidad de recursos naturales, actores y situaciones socioproductivas existentes crea la necesidad de generar una planificación que involucre a todos los participantes del sector, tanto en áreas de secano como irrigadas.
El Plan de Trabajo para elaborar el Documento Base consistió en pensar en la carne ovina, identificar las limitantes para su crecimiento y generar políticas con el apoyo de la Ley Ovina y otras instituciones para establecer un proceso de crecimiento participativo.
En Río Negro existen una gran cantidad de experiencias previas entorno al tema carne ovina. A los fines de fundamentar el documento se trabajó sobre las conclusiones de tres talleres donde intervinieron productores, técnicos y la industria. Las siguientes fueron las principales conclusiones. La prospectiva ovina en las áreas de secano del ámbito regional permite apreciar que “productividad”, “origen”, industria” y “marketing” son las palabras clave a tener en cuenta como marco referencial para un Plan Ovino Regional. La posibilidad de producir carne ecológica en la región (para la población de ingresos altos y medio altos), sumado a la apelación de origen “Patagonia” y una adecuada estrategia de marketing y promoción, utilizando referencias médicas, así como sobre la cría de animales en pasturas naturales, son estrategias adecuadas para vender en mercados vulnerables, esforzados y en retracción.
A partir del análisis implementado por el propio sector, en instancias separadas en el tiempo y espacio entre las áreas de secano y los valles, se puede concluir que la provincia tiene dos situaciones bien demarcadas.
El área de secano presenta potencialidades en la actividad ovina, basadas en fortalezas y oportunidades relevantes que implican aplicar una estrategia ofensiva. Sin embargo, los valles irrigados o valles menores presentan desafíos, producto de la combinación de importantes oportunidades en el plano de los factores externos y la presencia de debilidades entre los factores internos. Ello implica una estrategia de reorientación de la actividad. El potencial productivo en el mediano plazo se encuentra en las áreas de secano. A mayor plazo la incidencia de las áreas irrigadas sobre la oferta de carne ovina puede constituirse en un factor gravitante. El principal impacto en su desarrollo se basaría principalmente en la mejora de la productividad. Para ello es central la incorporación de tecnología de producción en el ámbito predial pero, dadas las características de la estructura fundiaria de la Región Sur, es indispensable también el mejoramiento de las condiciones estructurales al servicio de la población y la producción. Aunque evidente, es necesario insistir y mejorar los esfuerzos tendientes a la organización de los productores para producir y comercializar. La aplicación de un planteo productivo de mayor nivel tecnológico en los establecimientos de cría ovina de áreas de secano permitiría al menos duplicar la productividad de carne por hectárea, incrementar la participación de la hacienda en los ingresos del predio desde el 20% al 50% y, según la situación estructural de producción, mantener o disminuir considerablemente el costo unitario por cabeza producida.
La visión del sector productivo para las áreas irrigadas o valles menores expresa que se requiere de una activa intervención del gobierno e instituciones para la promoción del desarrollo. Por sus recursos naturales, los valles poseen una alta potencialidad para la producción de carne ovina. Según datos del Departamento Provincial de Aguas, la superficie provincial empadronada en sistemas de riego supera las 140 mil hectáreas, y existe un potencial regable de más de 860 mil hectáreas. Mediante la promoción de las herramientas de la Ley Ovina y otros programas una proporción relevante de dicha superficie se podría incorporar a la producción ovina. La integración de las áreas irrigadas con los establecimientos de secano permitiría la terminación para faena de la hacienda adulta de refugo y la producción de corderos pesados a partir de la oferta actual y futura de diversas categorías desde el secano. En la mayoría de los casos esta integración ofrecería mayor seguridad y estabilidad en la oferta de hacienda a faena.
Las estrategias pasan entonces por: El Estado desarrollando una política activa de fomento a emprendimientos privados en el marco de un Programa Provincial de Carne Ovina que incluye un plan comercial y un programa de oferta de carne. Estos emprendimientos serán experiencias piloto de integración vertical basadas en alianzas entre productores primarios, industriales y comercializadores.
La implementación de una agresiva campaña de difusión orientada a la producción primaria que involucra la propuesta de negocios y un sistema de soporte con información estratégica basado en investigaciones actuales y futuras.
Desarrollar herramientas de aplicación futura para el agregado de valor (sistema de trazabilidad, certificación de Buenas Prácticas, identificación de origen, marcas, producción orgánica, etc.) una vez superada una etapa inicial de crecimiento.
Roles para la aplicación de las estrategias:
Rol del estado: Diseñar junto con los actores privados un Programa Provincial de Carne Ovina y difundirlo ampliamente a través de las estructuras ya existentes. Otorgar incentivos para el desarrollo de experiencias piloto, con componentes específicos en asistencia técnica y seguimiento de las experiencias para su posterior difusión. Convocar a una mesa de diálogo y concertación inicial a los integrantes de la cadena., incluyendo la organización de talleres de negocios. Desarrollar desde el INTA el SIPyM de la hacienda y carne ovina. Financiar la realización de estudios de mercado y formulación de Planes de Negocio para las experiencias iniciales que reúnan las condiciones de beneficiarios. Generar un sistema de asistencia técnica para la actividad ovina en valles menores e irrigados y garantizar los sistemas existentes en las áreas de secano.
Rol de productores primarios: Participar y promover la organización sectorial entorno a la producción y comercialización. Generar el negocio concreto en conjunto con el sector industrial y comercializador, con la formalización de acuerdos comerciales. Proveer la información comercial necesaria que permita difundir los resultados de las experiencias piloto iniciales, sin perder la confidencialidad mínima que requiere la realización de los negocios. Participar de la mesa de negociación sectorial.
Rol de industriales y comercializadores: Intensificar el desarrollo de canales comerciales de carne ovina. Desarrollar nuevos productos en base a la carne ovina. Promover acuerdos comerciales con grupos de productores proveedores en el marco de alianzas de desarrollo mutuo. Participar de la mesa de negociación sectorial.
Algunos avances: Mesa de Carne Ovina La situación de emergencia por sequía que está instalada desde 2007 hizo que a mediados de este año se implementarán una serie de estrategias que tienen que ver con una mejora en la productividad en los sistemas ovinos. Se trabajó en un espacio denominado la Mesa de Carne Ovina donde intervienen distintos organismos, programas estatales y organizaciones de productores y se discutieron y consensuaron estrategias de intervención para engordar los refugos y mejorar las señaladas mediante suplementación en el último tercio de gestación. El 13 de noviembre de 2008, en Maquinchao se llevó a cabo una reunión para evaluar los resultados de las acciones desarrolladas durante la implementación de cuatro corrales de engorde y la suplementación estratégica de más de 20.000 ovejas involucrando a 170 productores y 7 técnicos. Seguramente, estos números no son significativos para la realidad productiva de Río Negro, pero sin lugar a dudas son un avance y un cúmulo de experiencias que se pueden ver detenidamente en cada uno de los informes de trabajo y en las principales conclusiones.
Engordes de ovejas a corral: En general hubo acuerdo en que la comercialización de ovejas de refugo en pequeños productores no es un problema estructural. En los últimos años quedaron animales viejos en las majadas debido a que no se alcanzaron los valores de señalada de equilibro. En años normales las ovejas de refugo se destinan al autoconsumo o se cambian por leña, forraje o mercadería. No pareciera que es una estrategia para replicar sistemáticamente con pequeños productores, sino en situaciones puntuales. En productores de mayor escala la venta de animales de refugo que no presentan el estado suficiente para faena, suele ser un problema. En estos casos, se debería facilitar la articulación con productores de los valles u otras regiones con mayor producción de forraje para desarrollar emprendimientos asociativos.
Suplementación preparto: La magnitud de los resultados que se pueden obtener con estas prácticas es muy dependiente del tiempo que le dedica el productor. Se visualiza un efecto sinérgico en el caso de las suplementaciones, ya que no sólo además de mejorar el nivel nutricional de las ovejas, la parición se produce en un ambiente con mayor control humano. En algunos casos, la implementación de esta práctica generó el espacio y las condiciones para avanzar en otros aspecto como la esquila preparto bajo protocolo PROLANA. En ambientes como el Monte Austral, la suplementación estratégica es una herramienta que debería incorporarse sistemáticamente. El sistema de alerta temprana permitiría anticiparse a las emergencias, mientras que el manejo de cargas flexibles combinado con la suplementación serían las herramientas tecnológicas para darle estabilidad a los sistemas. En todas estas experiencias debería considerarse el valor adicional del forraje que se dejó de consumir en el campo. En situaciones de emergencia climática este componente es uno de los más importantes.
Estrategias para incrementar producción y comercialización Por motivos coyunturales, gran parte de los productores se encuentra en una situación precaria. A partir de este diagnóstico se acordó plantear las estrategias en función de los plazos y prioridades. A continuación, se presentan los aspectos concensuados. Largo Plazo: Estabilizar los sistemas de producción. Se debería avanzar en el uso sistemático de algunas prácticas de manejo. Por ejemplo, la suplementación estratégica en áreas de monte. Esto implica desarrollar y tener en funcionamiento un plan de contingencia. Se debería contar con un banco de forrajes permanente y desarrollar la logística asociada al mismo. Por otro lado, se debe explorar el uso de seguros de emergencia. En cuanto a las estrategias comerciales, se acordó que es necesario diferenciar el producto, otorgándole una identidad regional y explorar la posibilidad de avanzar en la cadena de valor. Mediano Plazo: Preveer las estrategias para el próximo servicio y anticiparse al escenario climático. Utilizar la información de índice verde y precipitaciones y avanzar en una red de comunicación para implementar el sistema de alerta temprana. Corto Plazo: En el caso de monte, la estrategia sería vender los corderos que se terminen al pie de las madres lo antes posible y engordar los corderos no terminados a corral o en otras regiones (Sierras y mesetas y/o grandes valles). En el caso de las corderas, se debería evaluar la posibilidad de que vuelvan al campo para asegurar la reposición. En sierras y mesetas occidentales, se debería analizar el mercado de cordero de estación, para realizar ventas a fin de año. Los corderos que no estén terminados se podrían engordar en otoño-invierno, con ventas a precios superiores. |